Entre panqueques solidarios y buñuelos de la abuela: cuando lo dulce nos une

Hoy las sucursales de IHOP en Estados Unidos amanecieron con una propuesta irresistible para celebrar el Día Nacional del Panqueque de este 2026. La cadena invita a todo el mundo a pasar por sus locales, desde tempranito a las siete de la mañana hasta las ocho de la noche, para llevarse de arriba una clásica torre de panqueques de suero de leche, sin necesidad de comprar absolutamente nada. Pero la cosa no se queda solo en el marketing y el desayuno gratis.

Este año el evento viene de la mano con Feeding America. IHOP se comprometió a donar una parte de lo que recaude en ventas de café desde finales de marzo hasta que termine el año, asegurando un piso de 180 mil dólares para la organización. Y claro, aunque los panqueques corren por cuenta de la casa, la idea es que la gente se ponga la diez y done algo de plata para los bancos de alimentos locales. Calculá que con un solo dólar de donación, estas organizaciones logran acercar hasta diez platos de comida para quienes más lo necesitan en su comunidad.

La invasión británica en pleno Hollywood

Allá en Los Ángeles, la celebración tomó un color bastante más excéntrico. Sobre el famoso Sunset Boulevard, en la sucursal del número 7006 en Hollywood, se armó un evento exclusivo que corre por un carril distinto a la promoción nacional. Una especie de “invasión británica” liderada por el misterioso Mr. Fantasy promete convocar a una multitud de fanáticos.

A partir de las dos de la tarde y por una ventana de tres horitas, este personaje que la viene rompiendo en internet va a estar compartiendo con sus seguidores. Según él mismo contó, el lugar se volvió su desayuno de cabecera desde que pisó suelo angelino. Con su estilo particular, soltó que juntar a la gente en todas sus formas es vital en esta “canica gigante y giratoria que llamamos Tierra”, y remató diciendo que sencillamente no hay nada que te llegue tanto como comer unos buenos panqueques rodeado de la gente que querés.

El clásico nuestro que nunca falla

Esa misma filosofía de juntarse a compartir algo rico y reconfortante la tenemos muy arraigada por acá. Mientras en el norte hacen fila por los panqueques, en Argentina el clima frío y esas típicas tardes de domingo con lluvia nos piden a gritos un clásico indiscutido: los buñuelos de la abuela. Es una de esas delicias que todo el mundo ama preparar porque llevan poquitos ingredientes, te salen dos mangos y te salvan la merienda en un abrir y cerrar de ojos.

Si buscamos un poco en los libros de historia, este bocado tiene su origen en Italia, con parientes cercanos como los struffoli o las pignolatas. Gracias a las enormes oleadas de inmigrantes que llegaron a nuestro país allá por los siglos XIX y XX, la receta cruzó el charco y se fue adaptando rápidamente a lo que había a mano en las cocinas de la época. A esto sumale que la forma de cocinarlos tiene una fuerte herencia española. De esa mezcla espectacular de corrientes nació el dulce popular que comemos hoy.

Lo que necesitás para armarlos en casa

Para replicar esa magia en tu cocina y tener todo listo en apenas media hora, vas a necesitar juntar esto en la mesada:

  • 1 taza de harina leudante

  • 1 huevo

  • 1 taza de leche

  • ½ taza de aceite

  • ¼ taza de azúcar

  • ½ cucharadita de sal

  • 1 cucharadita de esencia de vainilla

  • Ralladura de 1 limón

  • Azúcar extra para espolvorear al final

El paso a paso sin complicaciones

Lo primero que tenés que hacer es poner a calentar el aceite en una olla a fuego medio. Ojo con este punto, porque controlar la temperatura es la clave del éxito. Si está muy frío, los buñuelos chupan aceite a lo loco y no se hacen más; pero si está demasiado caliente, se te van a arrebatar quemándose por fuera mientras el centro te queda crudo.

Mientras el aceite toma punto, agarrá un bowl y ponete a batir el huevo con el azúcar hasta llegar al famoso punto letra. Ahí le mandás la esencia de vainilla y la ralladura de limón, mezclando bien para que los sabores se integren. Después andá incorporando la harina de a poco junto con la pizca de sal. Para lograr esa textura ideal, que no es ni muy líquida ni un masacote sólido, andá echando la leche de a chorritos mientras seguís batiendo sin parar.

Ya con la mezcla lista, ayudate con un par de cucharas para ir formando bolitas y dejalas caer con cuidado en la olla. Cada buñuelo te va a llevar unos cinco minutitos de cocción. Apenas los veas bien dorados, los vas sacando, los dejás escurrir un ratito sobre papel de rollo de cocina y los espolvoreás con azúcar.

Como la receta es recontra noble, podés meterle tus propios cambios. Si no sos muy fan del cítrico, cambiá el limón por un puñado de pasas de uva que le quedan bárbaro. Y si andás buscando una versión un poco más saludable, podés reemplazar tranquilamente la harina leudante tradicional por una integral.