Las renovables pierden peso en Cataluña pese al avance de la fotovoltaica


Cataluña continúa en la carrera contrarreloj para desplegar las renovables. La Generalitat ha presentado este lunes el balance eléctrico de 2025, un año en el que la cuota de estas fuentes de energía limpia cayó tres décimas, hasta el 21,3%. Aunque la producción renovable aumentó un 3,1%, el mayor crecimiento de los ciclos combinados (+15,6%) por el apagón hizo que su peso relativo en el mix eléctrico se redujera ligeramente.

La energía nuclear volvió a representar a más de la mitad de la producción eléctrica el año pasado. Generó un volumen de 23.645 GWh, lo que supone un 55,8% del pastel, algo menos que el 56,7% que representaba en 2024. La segunda tecnología son las renovables, con 9.001 GWh. Según estos datos, la generación total de electricidad en Cataluña aumentó un 3,4%, hasta los 42.340,9 GWh. Asimismo, la demanda eléctrica creció un 3,8% y recuperó los niveles prepandemia. Catalunya sigue dependiendo del exterior para cubrir todo el consumo de electricidad y el balance importador fue de 5.786,7 GWh.

La demanda eléctrica creció un 3,8% y recuperó sus niveles prepandemia.

La directora del Instituto Catalán de Energía (ICAEN), Anna Camp, atribuye este ligero retroceso de las renovables a las restricciones de seguridad que afectaron a la red tras el apagón del 28 de abril de 2025. La generación eólica, de hecho, cayó un 16,9% debido a estas limitaciones técnicas. Así, aunque la hidroeléctrica siguió siendo la principal fuente renovable de Catalunya, con un peso del 8,9%, la fotovoltaica superó por primera vez el viento –por una décima– y elevó la cuota hasta el 5,8%. El sol generó 2.442,6 GWh de electricidad.

En este sentido, la consellera de Territorio, Vivienda y Transición Ecológica, Silvia Paneque, ha avanzado que en el primer semestre de este año se ha puesto en marcha más del doble de la potencia fotovoltaica que existía a finales de 2025, sin contar el autoconsumo. Hemos pasado de los 214 MW con los que se cerró el pasado ejercicio a los 512 MW actuales, casi 300 más. Paneque ha asegurado que las renovables en Catalunya se encuentran ahora en un punto de inflexión, un momento clave para acelerar la implantación de nueva capacidad y dar respuesta al aumento de la demanda eléctrica.

Paralelamente, la Generalitat sigue tramitando el PLATER, el plan que debe ordenar el despliegue de las renovables hasta 2050 y que identificará las zonas que pueden acoger nuevos proyectos. Justamente, el Gobierno español dio luz verde la semana pasada a la plataforma de ensayo de la eólica marina que se instalará en el golfo de Roses.

Paneque ha criticado a las formaciones que se oponen al impulso de las energías renovables y que plantean alargar la vida de las nucleares catalanas. La consellera ha defendido que el país necesita sistemas “más seguros y más limpios” y que el sol y el viento deben considerarse “el petróleo del siglo XXI”. La primera fecha prevista en el calendario de cierre de las nucleares catalanas es en el 2030, cuando se llamará adiós al reactor de Ascó I. Le seguirán Ascó II en el 2032 y Vandellòs II en el 2035.

Si nos fijamos en la potencia eléctrica instalada, las renovables representan ya el 40,7% del total, más que ninguna otra tecnología. La fotovoltaica hizo el superado en la hidroeléctrica y la eólica y cuenta con 1.985,8 MW. Camps ha explicado que este incremento se explica por el autoconsumo pero también por la progresiva incorporación de nuevas plantas. “En los cajones de la Generalitat hay muchos proyectos”, ha dicho.

Periodista de Economía en La Vanguardia. Antes trabajó durante diez años en la misma sección en el Diari Ara. Es autora del libro ‘El club de los unicornios’ (Península, 2023).



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