Las ganancias trimestrales de las grandes tecnológicas estadounidenses fueron espectaculares. El problema es qué las produjo.
Alphabet, Amazon, Nvidia y Microsoft anotaron en conjunto más de 160.000 millones de dólares en ganancias no realizadas durante el segundo trimestre de 2026, provenientes exclusivamente del aumento de valuación de sus participaciones en empresas privadas de inteligencia artificial. La cifra más que duplicó los aproximadamente 69.000 millones del trimestre anterior.
Nada de eso es efectivo. Nada de eso salió de venderle publicidad, servicios en la nube o chips a un cliente.
No es un fraude ni una maniobra contable irregular: es exactamente lo que las normas contables estadounidenses exigen hacer. Pero significa que la ganancia neta y la ganancia operativa de estas empresas dejaron de contar la misma historia.
Cómo funciona el mecanismo
La regla es simple. Bajo los estándares contables vigentes en Estados Unidos, una empresa que tiene participaciones accionarias en otra debe reconocer los cambios de valor razonable en su estado de resultados.
Si la empresa participada levanta una nueva ronda de inversión a una valuación más alta, o sale a bolsa por encima de su valor privado, el inversor anota la diferencia como ingreso. No vendió nada. No cobró nada. Pero contablemente ganó.
Esas ganancias aparecen en los balances bajo el rubro “otros ingresos”, y en este trimestre ese renglón se comió el escenario.
El caso Alphabet: SpaceX
Alphabet registró cerca de 98.000 millones de dólares en otros ingresos en el trimestre cerrado el 30 de junio de 2026 —algunas fuentes lo ubican apenas por encima de los 99.000 millones—, más del doble que en el trimestre anterior. Según Fortune, la ganancia neta de la compañía trepó a 112.110 millones, desde 28.200 millones un año antes.
El motor principal fue SpaceX. Alphabet declaró 94.100 millones de dólares en acciones de la empresa de Elon Musk, equivalentes a cerca del 6% del capital, tras la salida a bolsa de junio. Esa operación fue la mayor de la historia y valuó a SpaceX en 1,77 billones de dólares.
Ahora el detalle incómodo: parte de esas acciones no están disponibles para venta de corto plazo, y otros 14.100 millones quedan bloqueados hasta el tercer trimestre de 2027. La ganancia es real bajo las normas contables. Pero un lock-up no se gasta.
Y hay algo más. SpaceX empezó a cotizar el 12 de junio, y sus acciones llegaron a operar alrededor de un 17% por debajo del nivel del 30 de junio, que es justamente la fecha con la que Alphabet valuó su tenencia. La foto que se usó para el balance ya no coincide con la película.
El caso Amazon: Anthropic
Amazon contó una historia parecida con otro protagonista. En su presentación ante la SEC, informó una ganancia neta de 62.600 millones de dólares y 53.400 millones de “otros ingresos” antes de impuestos, no operativos, provenientes principalmente de sus inversiones en Anthropic.
El mismo documento precisa que la compañía registró unos 50.500 millones de dólares en ajustes al alza sobre sus acciones preferidas sin derecho a voto de Anthropic, después de cambios observables de precio derivados de las rondas de financiamiento del laboratorio de IA.
Traducido: Anthropic levantó capital a una valuación más alta, y eso convirtió automáticamente parte del balance de Amazon en ganancia.
Cuánto pesa esto en el mercado
Acá está el dato que dimensiona el fenómeno más allá de dos empresas.
Según Tajinder Dhillon, jefe de investigación de resultados y acciones de LSEG, las ganancias del índice S&P 500 crecieron alrededor de 48% interanual en el último trimestre. Sin los ajustes por participaciones privadas de Alphabet y Amazon solamente, ese crecimiento agregado caería a aproximadamente 29%. El consenso de los analistas antes del trimestre era 24%.
Es decir: dos empresas, marcando al alza inversiones que no vendieron, movieron casi veinte puntos del crecimiento de ganancias del principal índice bursátil del mundo.
Gil Luria, director gerente y jefe de investigación tecnológica de D.A. Davidson, señaló a CNBC que los números de titular quedaron muy inflados por las ganancias accionarias en OpenAI, Anthropic y SpaceX, aunque aclaró que este tipo de movimientos tiende a compensarse con el tiempo, y que por eso suelen excluirse de las visiones no-GAAP y de las proyecciones.
Un análisis de la firma Satori Insights, citado por The New York Times, fue más lejos: más del 70% de la ganancia neta trimestral de Alphabet provino de inversiones en otras compañías, y cerca del 65% de la de Amazon.
El circuito que se muerde la cola
Lo que preocupa a varios analistas no es el número de un trimestre sino la forma del sistema.
El esquema funciona así: los gigantes de la nube invierten miles de millones en empresas de modelos de IA. Esas empresas usan el capital para comprar servicios de computación en la nube y chips a los mismos gigantes. Ese gasto engorda los ingresos de los gigantes. Las valuaciones de las startups suben en rondas posteriores, lo que permite a los gigantes marcar al alza el valor de sus inversiones. Y esas ganancias contables sostienen la confianza que financia la siguiente vuelta.
No hay nada ilegal en ese circuito. Pero es circular, y los sistemas circulares tienden a amplificar tanto la subida como la bajada.
La prueba real: las salidas a bolsa
Las valuaciones privadas son cómodas hasta que aparece un precio público. Y ese momento está cerca.
Anthropic anunció el 28 de mayo que había levantado 65.000 millones de dólares en una ronda Serie H con una valuación post-money de 965.000 millones, con Altimeter Capital, Dragoneer, Greenoaks y Sequoia Capital entre los inversores líderes. La empresa informó a sus inversores que su ingreso anualizado alcanzó los 65.000 millones de dólares a fines de julio, siete veces más que un año antes, con ingresos preliminares del segundo trimestre por 11.500 millones. En junio presentó de manera confidencial su documentación para salir a bolsa.
OpenAI empuja desde el otro lado: según Axios, venía preparando su propio prospecto confidencial, con calendario todavía flexible.
Si ambas compañías llegan al mercado en una ventana parecida, los inversores no las van a evaluar en aislamiento. Van a comparar calidad de ingresos, costos de cómputo, obligaciones con proveedores de nube y qué porción del auge está siendo financiada por el mismo puñado de socios.
Y si alguna de las dos lista por debajo de su última valuación privada, los mismos balances que este trimestre anotaron ajustes al alza van a tener que anotar ajustes a la baja.
El otro número que nadie mira
Hay un dato que suele quedar fuera de las coberturas y que conviene tener presente: los compromisos de compra y obligaciones contractuales de Alphabet ascendían a 811.000 millones de dólares al 30 de junio.
Ese número no es una ganancia contable. Es plata comprometida.
Cuando se lee junto a las ganancias no realizadas, el cuadro se vuelve más nítido: de un lado, obligaciones firmes y en efectivo; del otro, ganancias que dependen de que un mercado todavía no probado convalide una valuación privada.
Qué mirar de acá en adelante
El precio de salida de Anthropic y OpenAI. Es el único árbitro real. Todo lo demás son marcas contables.
La ganancia operativa, no la neta. Es el número que dice si el negocio funciona. En estas empresas sigue siendo sólido: el negocio de búsqueda de Alphabet y AWS generan ingresos operativos genuinos. Nadie está diciendo que sean empresas débiles.
La evolución de SpaceX en bolsa. Ya cotiza. Cada movimiento del precio se traslada directamente al próximo balance de Alphabet.
La lectura de fondo es más simple de lo que parece. Una empresa que obtiene una porción grande del resultado de un trimestre marcando al alza sus propias apuestas de riesgo no está reportando el mismo tipo de ganancia que un comercio que vendió más mercadería. Ambas cosas se llaman “ganancia neta”. No son lo mismo.