Cuatro chicos más murieron en Bangladesh con síntomas compatibles con sarampión en las 24 horas previas al domingo por la mañana. Con eso, el brote que empezó en marzo acumula 967 muertes.
No es una cifra que se explique por sí sola, y conviene desarmarla antes de seguir.
Qué dicen exactamente los números
Del total de 967 muertes, 868 están clasificadas como sospechosas y 99 como confirmadas por laboratorio. Las cuatro últimas entran en la primera categoría. En las 24 horas del último parte no se registraron nuevas muertes confirmadas.
La distinción no es un tecnicismo. Un caso sospechoso es alguien que presentó el cuadro clínico compatible; un caso confirmado tiene respaldo de laboratorio. En un sistema de salud desbordado, la enorme mayoría de los casos nunca llega a testearse, y por eso los boletines diarios manejan las dos categorías por separado. La mayoría de las coberturas periodísticas las suma en un solo número.
El resto del parte del domingo:
- 156.829 casos sospechosos acumulados, con 1.151 nuevos en 24 horas.
- 19.218 casos confirmados, con 365 nuevos.
- 137.347 pacientes sospechosos hospitalizados desde el 15 de marzo.
- 132.292 recuperados y dados de alta.
Entre las cuatro muertes del último parte, la división de Barisal registró dos, y se reportó una en cada uno de los distritos de Barisal, Pirojpur, Dhaka y Sylhet.
El peor brote desde 2005
Bangladesh venía acercándose a la eliminación del sarampión y la rubéola. Entró en 2026 en la dirección opuesta.
Las autoridades notificaron a la Organización Mundial de la Salud el 4 de abril un aumento nacional de casos que ya afectaba a 58 de los 64 distritos del país, en las ocho divisiones. Entre el 15 de marzo y el 14 de abril se habían reportado 19.161 casos sospechosos, 2.897 confirmados por laboratorio y 166 muertes, con una tasa de letalidad del 0,9%.
Cinco meses después, esos 166 muertos son 967.
Por qué pasó: la brecha de vacunación
Acá está la explicación, y no tiene misterio epidemiológico.
Para cortar la transmisión sostenida del sarampión hace falta que el 95% de la población tenga las dos dosis de la vacuna. Bangladesh está bastante por debajo.
La cobertura de la primera dosis de la vacuna contra sarampión y rubéola cayó al 86%, desde el 88,6% que tenía en 2019. La de la segunda dosis bajó al 80,7%, desde el 89%. Esa diferencia, aplicada a la población infantil de un país de 170 millones de habitantes, deja millones de chicos susceptibles.
Los factores que llevaron a ese retroceso están documentados: recuperación estancada de la inmunización de rutina después de la pandemia, quiebres de stock de vacunas, disrupción política, medidas de fuerza gremiales y desempeño urbano sustancialmente peor que el rural. En abril de 2025, UNICEF, la OMS y Gavi ya habían advertido que el país tenía apenas 81,6% de chicos completamente inmunizados, con 70.000 sin ninguna dosis y 400.000 con esquemas incompletos.
El sarampión no perdona ese margen. Es uno de los virus más contagiosos que existen y encuentra a los susceptibles con una eficiencia que ninguna otra enfermedad prevenible iguala.
Los bebés que no llegaron a tiempo
Hay un dato que explica la letalidad y que merece atención propia.
El 79% de los casos reportados son chicos menores de 5 años. Y aproximadamente un tercio son bebés de menos de 9 meses, es decir, chicos que todavía no habían alcanzado la edad en la que se aplica la primera dosis.
Esos bebés no están sin vacunar por decisión de nadie. Están desprotegidos porque el calendario no llega tan abajo, y porque normalmente no lo necesita: en una población con cobertura alta, la inmunidad colectiva los protege hasta que les toca. Cuando esa cobertura se cae, los primeros que quedan expuestos son los más chicos, que son también los que peor toleran la enfermedad.
Es la razón técnica por la que un brote de sarampión mata bebés incluso donde existe un programa de vacunación funcionando.
La campaña de emergencia y sus límites
La respuesta oficial fue rápida. El Grupo Asesor Técnico Nacional de Inmunización aprobó el 30 de marzo una campaña de vacunación contra sarampión y rubéola dirigida a chicos de 6 a 59 meses, con cobertura ampliada desde los 6 meses.
La campaña arrancó el 5 de abril en 30 subdistritos de 18 distritos prioritarios y se extendió a todo el país el 20 de abril. Para principios de mayo había alcanzado a cerca de 18 millones de chicos con al menos una dosis. Bangladesh consiguió 21,9 millones de dosis de vacuna a través de Gavi, con financiamiento adicional del Banco Asiático de Desarrollo e implementación de UNICEF.
Y sin embargo los casos no bajaron como debían.
La evidencia indica que con 95% de cobertura la transmisión debería interrumpirse en dos o tres semanas. En junio, Bangladesh seguía promediando 1.103 casos diarios, apenas por debajo de los 1.220 de mayo, y 925 internaciones diarias frente a 1.023 el mes anterior.
Una pista de por qué apareció al comparar campañas. La cobertura de la campaña de sarampión y rubéola quedó unos cuatro millones de chicos por debajo de la campaña de vitamina A, que alcanzó a 22,3 millones y cumplió el 98,67% de su meta revisada. El profesor Be-Nazir Ahmed, exdirector de control de enfermedades del DGHS, calificó esa brecha de asombrosa y señaló que sugiere que la meta de vacunación se fijó demasiado baja. Si el objetivo estaba mal calculado desde el principio, dijo, el resultado era inevitable.
También apuntó a la preparación y la difusión: muchas familias no se enteraron del cambio de calendario, porque la campaña de emergencia cubría desde los 6 meses cuando la primera dosis habitual se da a los 9.
Lo que puede venir después
Los especialistas que analizaron el brote advierten sobre un riesgo secundario que todavía no llegó a los titulares.
Las mismas disrupciones que hundieron la cobertura de sarampión afectaron a otros componentes del programa ampliado de inmunización. Eso deja abierta la posibilidad concreta de que resurjan otras enfermedades prevenibles por vacuna, en particular tos convulsa y difteria, si las brechas no se cierran pronto.
Un brote de sarampión, en ese sentido, funciona como un indicador. Es la primera enfermedad que reaparece cuando un sistema de inmunización se debilita, porque es la más contagiosa. Las demás vienen después.
Por qué importa fuera de Bangladesh
El mecanismo que produjo este brote no tiene nada de exótico. Es aritmética: cuando la cobertura de dos dosis baja del 95%, el sarampión vuelve. No hace falta que la caída sea dramática. Bangladesh perdió alrededor de ocho puntos en la segunda dosis respecto de 2019 y ese margen alcanzó para el peor brote en veinte años.
Es el mismo cálculo en cualquier país. La diferencia está en la densidad de población, en la capacidad hospitalaria y en cuántos chicos quedan sin ninguna dosis.