agosto 29, 2026

Cuatro días después de la crecida que arrasó comunidades enteras en la frontera entre Nepal y el Tíbet, los equipos de rescate seguían encontrando sobrevivientes y trasladándolos a zonas seguras. Al mismo tiempo, en los centros de asistencia, cientos de familias continuaban esperando noticias.

Según los datos actualizados por las autoridades nepalíes este sábado, el balance conjunto entre Nepal y el Tíbet asciende a 676 muertos y cerca de 3.000 personas desaparecidas. La agencia de desastres de Nepal reportó 669 fallecidos y 2.426 desaparecidos. Las autoridades chinas informaron siete muertos y más de 550 desaparecidos. En territorio nepalí, más de 3.700 personas fueron rescatadas.

Los números vienen subiendo desde el miércoles. El jueves se hablaba de 353 muertos; el viernes, de 616. Cada actualización refleja el avance de las cuadrillas hacia zonas que hasta ahora estaban aisladas.

Qué provocó la catástrofe

La causa inicial se reportó mal, y vale corregirla porque circuló mucho.

El Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) informó primero un sismo de magnitud 4,4 registrado a primera hora del miércoles, a unos 66 kilómetros al norte de Katmandú, cerca de la frontera. Más tarde revisó su análisis: el evento sísmico detectado no fue un terremoto sino el colapso de un glaciar, de magnitud equivalente a 5,2, que envió una masa de hielo, roca y lodo río abajo.

El canciller nepalí Shishir Khanal había explicado ante el Parlamento, con información preliminar, que un movimiento registrado alrededor de las 8:37 de la mañana hora local habría desencadenado una avalancha y esta, a su vez, la inundación.

Hay un dato que orientó desde el principio la investigación: no se registraron lluvias intensas del lado nepalí. Es decir, no fue un evento monzónico. Entre las hipótesis que se manejaron figuran el desborde de un lago glaciar y el colapso de un embalse temporal formado por un deslizamiento en territorio tibetano.

La geografía explica el recorrido del agua. El río Lhende Khola nace en el condado de Gyirong, en el Tíbet, y desemboca en el Bhotekoshi, que aguas abajo integra el sistema fluvial del Trishuli. Las autoridades nepalíes creen que el Lhende pudo haber quedado bloqueado por una avalancha, formando un lago; cuando los escombros que hacían de dique cedieron, el agua acumulada se liberó de golpe.

Las zonas afectadas

El impacto se concentró en el distrito de Rasuwa, de unos 50.000 habitantes, especialmente en las localidades de Syabrubesi y Timure, y en el vecino distrito de Nuwakot. Se emitieron alertas también para Dhading, Gorkha y Chitwan.

La infraestructura energética quedó seriamente comprometida. Entre las instalaciones dañadas figuran las centrales de Rasuwagadhi, Chilime, Trishuli 3A, Trishuli y Devighat, además de la subestación de 220 kV de Trishuli 3B, lo que provocó cortes de suministro en la región. También se perdieron rutas y puentes, lo que complica el acceso terrestre a las zonas más golpeadas.

Del lado chino, el paso fronterizo de Gyirong quedó severamente dañado. La televisión estatal CCTV mostró este sábado imágenes de rescatistas llegando al lugar. No se sabía todavía cuántas personas había en el edificio del puesto fronterizo cuando llegó la crecida.

El túnel de la central hidroeléctrica

Uno de los focos de rescate más difíciles está en el proyecto hidroeléctrico Upper Trishuli-1, en el distrito de Rasuwa.

El vocero del Ejército nepalí, el general de brigada Raja Ram Basnet, informó que las tareas continuarán en ese sitio en construcción, donde las autoridades creen que más de cien personas quedaron atrapadas en un túnel lleno de lodo espeso.

Es el tipo de operación que requiere equipamiento y personal especializado del que Nepal no dispone en cantidad suficiente, y por eso está en el centro del pedido de ayuda internacional.

El riesgo que todavía no pasó

La emergencia no terminó. En la zona del colapso glaciar se formaron dos lagos nuevos, y ese es el principal motivo de preocupación de los especialistas.

El primero se formó cuando el deslizamiento inicial represó el curso de agua. Los datos de monitoreo del Ministerio de Recursos Hídricos de China mostraron el viernes por la noche que ese lago había reducido su tamaño: el nivel del agua bajó diez metros respecto del pico del jueves por la mañana, según CCTV.

El problema es el segundo. Jeffrey Kargel, científico sénior del Instituto de Ciencias Planetarias, describió como sumamente preocupantes las imágenes aéreas de ese lago recién formado en las montañas. Su advertencia es concreta: si el segundo lago se desbordara, el agua podría volcarse sobre el lago represado que está más abajo, y ambos podrían vaciarse muy rápido.

Los rescatistas trabajan en alerta permanente por esa posibilidad.

Cientos de extranjeros entre los desaparecidos

Buena parte de los desaparecidos no son residentes de la zona. Son trabajadores, trekkers y peregrinos que estaban en la región, muchos de ellos en ruta hacia un pico considerado sagrado.

La Junta de Turismo de Nepal informó que 384 viajeros figuran como desaparecidos, de los cuales 291 son extranjeros. Sagar Pandey, fundador y director ejecutivo de la operadora Himalayan Glacier, dijo a CNN que 47 personas de un mismo grupo turístico están desaparecidas: ciudadanos estadounidenses, australianos, canadienses, singapurenses, rusos, británicos y nepalíes, además de personal nepalí. Entre ellos hay tres adolescentes.

En Katmandú, familiares y amigos se concentran desde temprano frente al principal hospital público, alternando entre la mesa de informes y el tablón de anuncios, revisando listas de pacientes internados. Las paredes del hospital quedaron cubiertas de afiches con fotos y teléfonos de contacto. En los centros de asistencia de Nuwakot, el personal militar pegó en las paredes hojas con los nombres de decenas de desaparecidos.

La respuesta internacional

En una conferencia de prensa el sábado, el canciller Khanal señaló que el país movilizó todos los recursos disponibles y definió la búsqueda de los desaparecidos como la prioridad nacional.

Explicó que las operaciones son difíciles por las montañas escarpadas y las gargantas angostas de la región. Nepal pidió a sus vecinos apoyo especializado en cuatro áreas concretas: rescate en túneles, tecnología de detección de sobrevivientes, análisis forense y de ADN rápido, y refrigeración para depósitos de cadáveres.

Un equipo de reconocimiento de rescate en túneles de la India, integrado por once personas, ya fue desplegado, y se espera en breve la llegada de un equipo similar desde China. Nepal recibió más de 57 toneladas métricas de suministros de la India, con ayuda adicional de China, Japón, Australia y otros países. El presidente chino, Xi Jinping, ordenó una operación de rescate a gran escala del lado tibetano.

Por qué esto vuelve a pasar

No es un evento aislado, y ese es el dato de fondo.

En julio de 2025, el desborde de un lago glaciar originado en el Tíbet provocó una crecida repentina que atravesó el mismo distrito de Rasuwa, dejó al menos once muertos y destruyó el puente de la Amistad entre Nepal y China. En septiembre de 2024, lluvias récord provocaron el aguacero más intenso registrado en el valle de Katmandú desde que empezó el monitoreo hidrológico moderno del país en 1970, y desencadenaron 132 deslizamientos que dejaron más de 200 muertos.

Investigadores en Katmandú determinaron a principios de este año que los glaciares del Hindu Kush himalayo se están derritiendo más rápido, con tasas de pérdida de hielo que se duplicaron desde el año 2000. A medida que el hielo retrocede, se forman lagos en las cavidades que deja atrás, contenidos por diques naturales de roca y morrena que no fueron diseñados para resistir nada.

Ese mecanismo no es exclusivo del Himalaya. Los Andes tienen la misma combinación de glaciares en retroceso, lagos nuevos y poblaciones río abajo. En 1941, el desborde de una laguna glaciar sobre Huaraz, en Perú, dejó unos 5.000 muertos. En 1970, el aluvión de Yungay sepultó una ciudad entera y causó hasta 30.000 víctimas. Los especialistas que estudian el episodio de esta semana en Nepal ya lo compararon con aquel antecedente peruano.

Es la razón por la que una catástrofe ocurrida a 16.000 kilómetros merece atención en esta parte del mundo.

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