Los trabajadores postales franceses ahora también se utilizan como trabajadores de emergencia: en el calor récord de este verano, se supone que no sólo deben entregar cartas, sino también preguntar a las personas cómo están, recordarles que deben beber y avisar a la oficina de servicios sociales si alguien parece estar necesitado. Esto es lo que prevé el nuevo plan del gobierno de París.

Protégete ahora Francia mejor de las altas temperaturas que en otros países. El país ha aprendido de una amarga experiencia: en agosto de 2003, el verano abrasador se cobró miles de víctimas. Las morgues ya no eran suficientes y el mercado mayorista de Rungis, en París, prestó sus camiones frigoríficos para almacenar a los muertos. En aquella época murieron entre 15.000 y 20.000 personas. Muchos habían vivido solos y sólo se notó su muerte cuando el hedor a descomposición llegó hasta el hueco de la escalera.