Fuerte impulso a la infraestructura energética: nuevas reglas para la red eléctrica y equipos clave para el GNL de Vaca Muerta

El mapa energético argentino transita una etapa de reconfiguración profunda. Mientras la industria y los proveedores aguardan el lanzamiento de licitaciones muy esperadas, el gobierno federal acaba de definir nuevas normativas para expandir el sistema de transmisión eléctrica. A la par, el ambicioso proyecto para exportar gas natural desde Vaca Muerta da un paso firme con la adquisición de tecnología inédita en la región. Son dos caras de una misma moneda, marcadas por la urgencia de destrabar cuellos de botella y apuntalar las inversiones del sector privado.

Reglas claras para el tendido eléctrico

El foco inmediato en materia eléctrica está puesto en tres obras prioritarias: el proyecto AMBA I, la línea de 500 kV Río Diamante–Charlone–O’Higgins y el tramo Puerto Madryn–Choele Choel–Bahía Blanca, también de 500 kV. Para dar viabilidad a estas iniciativas, las autoridades de la cartera de Energía introdujeron un anexo clave en el marco normativo de las concesiones de obras públicas.

Ahora, las empresas que ganen estas concesiones para expandir la red podrán operarlas por un plazo de hasta 30 años, contados desde la fecha en que el proyecto inicie sus operaciones comerciales. El esquema es bastante directo. Los adjudicatarios cobrarán una remuneración mensual por parte del organismo de despacho para recuperar lo invertido, un costo que eventualmente podría trasladarse a los usuarios que se beneficien de la obra. Además, percibirán un pago independiente destinado exclusivamente a cubrir la operación y el mantenimiento de las líneas. Otra novedad de peso es que se habilita a los privados a proponer proyectos bajo la figura de iniciativa privada.

Desde el estudio jurídico local Tavarone, Rovelli, Salim & Miani analizaron la resolución en un informe reciente. Señalaron que la aprobación de esta sección formaliza un nuevo mecanismo para ampliar el sistema de transporte eléctrico mediante concesiones de obra pública. El objetivo de fondo es viabilizar proyectos esenciales para mitigar los riesgos de cortes por las limitaciones de suministro en el sistema interconectado nacional, promoviendo al mismo tiempo la inyección de capital privado.

Todo esto se enmarca en la directriz trazada en 2025, cuando la actual administración determinó que las expansiones de la red se harían por concesiones adjudicadas mediante licitación, donde los ganadores tienen la responsabilidad de financiar, construir y operar las obras. Hacía falta fortalecer la red con urgencia. Sin estas inversiones, los cuellos de botella en la transmisión seguirían frenando el crecimiento del parque generador y poniendo en riesgo el abastecimiento para industrias clave, como la minería. De hecho, el año pasado se publicó un listado de proyectos prioritarios que demandarán unos 7.000 millones de dólares.

Los privados toman la iniciativa

Ya hay movimientos concretos en el mercado que reflejan este nuevo escenario. La empresa petrolera e industrial PCR y la siderúrgica Acindar van a desembolsar 275 millones de dólares para levantar el parque eólico Olavarría, de 186 MW, en la provincia de Buenos Aires. No se limitan únicamente a la generación. El proyecto incluye la ejecución de obras de red asociadas por 400 MW, contemplando la repotenciación de capacitores y la construcción de una línea de transmisión de 25 kilómetros. Para respaldar la iniciativa, la Corporación Financiera Internacional (IFC) actúa como organizador principal de un préstamo de 110 millones de dólares, con posibilidad de ampliarse a 140 millones.

Olavarría marca un verdadero hito. Según la propia IFC, se trata de la primera iniciativa de energías renovables en el país que integra infraestructura de transmisión financiada enteramente por privados a la red argentina. El proyecto logró ingresar al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), operará en el Mercado a Término de Energías Renovables (Mater) y ya cuenta con la autorización de Cammesa para llevar adelante las obras de expansión.

Esta dinámica fue habilitada por un cambio regulatorio implementado en 2023, el cual permitió a las generadoras renovables asumir el costo de las obras de red para facilitar la integración de sus propios proyectos. A cambio, obtienen derechos de uso prioritario sobre la nueva capacidad de transporte. Acindar, la mayor productora de acero de Argentina, utilizará la energía limpia generada en Olavarría para avanzar en la descarbonización de sus plantas.

Tecnología de punta para el gas patagónico

Cambiando de frente, la infraestructura para el gas natural también suma novedades de alto impacto. La firma Baker Hughes acaba de cerrar un acuerdo para proveer tres unidades de compresión a San Matias Pipeline S.A., una pieza fundamental en el diseño del nuevo gasoducto que conectará la Cuenca Neuquina con la costa atlántica.

El pedido consta de tres turbinas de gas NovaLT16 equipadas con compresores centrífugos. El paquete incluye los servicios de puesta en marcha, provisión de repuestos, herramientas especiales y un sistema de diagnóstico y monitoreo remoto. Estos equipos de última generación se instalarán en una planta compresora ubicada cerca de la localidad de Allen, en Río Negro. Su función será inyectar la presión necesaria para transportar el gas natural desde la formación Vaca Muerta hasta el Golfo San Matías, alimentando así a los dos buques flotantes de gas natural licuado (GNL) de la compañía Southern Energy. Será la primera vez que se utilice la tecnología NovaLT de Baker Hughes en Sudamérica.

El horizonte exportador de Vaca Muerta

Southern Energy S.A. nació en 2024 con la mirada puesta en los mercados internacionales, especialmente Europa y Asia. La empresa, con sede central en Buenos Aires, está conformada por un consorcio de pesos pesados de la industria: Pan American Energy posee el 30% del paquete accionario, seguida por YPF con el 25%, Pampa Energía con el 20%, Harbour Energy con el 15% y Golar LNG con el 10% restante.

Actualmente se están tramitando los permisos ambientales y regulatorios para el gasoducto de alimentación. La traza tendrá una extensión de 473 kilómetros y forma parte integral del proyecto flotante de Southern Energy, que contempla el amarre de los dos buques de licuefacción frente a las costas rionegrinas y la construcción de toda la infraestructura de soporte asociada. El complejo tendrá una capacidad total de producción de 6 millones de toneladas anuales (MTPA) de GNL.

El caño está diseñado para transportar un volumen nada menor: hasta 28 millones de metros cúbicos diarios de gas. Según el cronograma oficial, los trabajos sobre el terreno comenzarán en mayo de 2026 y se espera que la obra quede concluida para abril de 2028, marcando el inicio de una nueva era exportadora para el gas argentino.