FMI advierte: guerra en Irán frena crecimiento económico mundial

El FMI lanzó una advertencia contundente: el suministro global de petróleo ha disminuido un 13% desde el inicio del conflicto en Irán, desencadenando un shock asimétrico que amenaza la estabilidad económica mundial. Nosotros analizamos cómo esta crisis geopolítica está transformando las proyecciones del Fondo Monetario Internacional (IMF), que inicialmente había previsto un crecimiento global del 3.3% para 2026 y 3.2% para 2027. Sin embargo, estas perspectivas se han deteriorado significativamente. Además, los datos del FMI revelan que aproximadamente el 25%-30% del petróleo mundial y el 20% del gas natural licuado transitan normalmente por el estrecho de Hormuz, convirtiendo esta región en un punto crítico para la economía del IMF global. Exploramos las implicancias de este escenario en las proyecciones económicas mundiales.

FMI advierte sobre shock asimétrico en la economía global

La directora gerente del International Monetary Fund IMF, Kristalina Georgieva, caracterizó este shock como “grande, mundial y asimétrico” durante su discurso de apertura de las reuniones de primavera. El impacto afecta de manera desigual: los países cercanos al conflicto y aquellos dependientes de importaciones energéticas enfrentan consecuencias más severas. En efecto, la Unión Europea calculó que los precios del gas aumentaron un 70% y los del petróleo un 50%, lo que representa una factura adicional de 13.000 millones de euros en importaciones de combustibles fósiles.

El petróleo Brent cotiza alrededor de 119 dólares por barril, frente a los aproximadamente 70 dólares previos al inicio del conflicto. Por su parte, el gas natural licuado experimentó una reducción del flujo de hasta el 20%. Las proyecciones de inflación tanto en la Unión Europea como en Estados Unidos se elevaron en el corto plazo.

Los daños a la infraestructura energética presentan un panorama preocupante. El complejo de gas natural licuado de Ras Laffan en Qatar, que produce el 93% del GNL del Golfo, tardará entre tres y cinco años en recuperar su capacidad completa tras los ataques del 19 de marzo. La seguridad alimentaria de 45 millones de personas puede tambalearse, incrementando la cifra de personas en riesgo de pasar hambre hasta 360 millones en todo el mundo. El IMF aumentará entre 20.000 y 50.000 millones de dólares su balanza de pagos para apoyar a los países.

Países de bajos ingresos enfrentan la peor crisis

Tras un mes de conflicto, varios países de bajos ingresos se vieron obligados a aplicar medidas excepcionales para enfrentar las perturbaciones en el suministro energético. El Programa Mundial de Alimentos advirtió que cerca de 45 millones de personas más podrían caer en situación de inseguridad alimentaria aguda si el conflicto no termina a mediados de año. Esta cifra se sumaría a los 318 millones que ya sufren inseguridad alimentaria en todo el mundo.

El IMF explicó que los países de bajos ingresos destinan alrededor del 36% del consumo de las familias a alimentos, por encima del 20% que representa para las economías en desarrollo y del 9% para las avanzadas. Esto convierte cualquier aumento repentino en los precios de los fertilizantes y los alimentos no sólo en un problema económico, sino también sociopolítico.

Debido a su dependencia del Golfo, los países asiáticos y africanos están especialmente expuestos al cierre del estrecho de Ormuz. Las previsiones indican un aumento del 24% en el número de personas en situación de inseguridad alimentaria en Asia, del 21% en África Occidental y Central, y del 17% en África Oriental y Meridional. Asimismo, las monedas de varios países perdieron valor frente al dólar: la rupia india se depreció un 11% en un año, la libra egipcia un 8% y el đồng vietnamita un 3%.

Perspectivas económicas mundiales se oscurecen según proyecciones del IMF

Antes del ataque estadounidense-israelí contra Irán, el FMI estaba en vías de mejorar sus previsiones de crecimiento para 2026. Sin embargo, la directora del International Monetary Fund IMF, Kristalina Georgieva, declaró que dado el impacto de la guerra, el organismo las rebajará. Su mensaje es claro: “Prepárense para lo peor”.

La guerra provocó una crisis negativa en la oferta al interrumpir los envíos procedentes de la región del Golfo, rica en energía, elevando los precios. Por lo tanto, prestar atención a la inflación debería ser una prioridad. Según los cálculos del IMF economics, cada aumento del 10% en el precio del petróleo, si persistiera durante el resto de este año, podría derivar en un incremento de 40 puntos básicos en la inflación general mundial y en una caída de la producción global de entre el 0.1% y el 0.2%.

En efecto, el mundo enfrenta esta conmoción después de soportar el impacto del Covid y de la guerra en Ucrania, con un espacio político agotado. Pocos gobiernos adoptaron medidas significativas para reducir su enorme deuda acumulada tras la pandemia. Los bancos centrales tendrán que equilibrar la atención a la inflación con la preocupación por no sofocar el crecimiento. El IMF actualizará sus estimaciones en abril con un nuevo informe de Perspectivas Económicas Globales.

Conclusión

La crisis en Irán representa, en definitiva, un golpe devastador para la economía mundial cuando menos lo necesitábamos. Como resultado del shock asimétrico, observamos cómo los países de bajos ingresos soportan las peores consecuencias: inseguridad alimentaria, inflación desbordada y monedas debilitadas. Consecuentemente, las proyecciones del FMI se oscurecen mientras enfrentamos este nuevo conflicto con herramientas políticas agotadas. Particularmente preocupante resulta que transitamos esta tormenta sin haber recuperado el espacio fiscal perdido tras la pandemia.